Donde estuvo el comienzo


Parece probado que Persuasión comenzó a escribirse el 8 de agosto de 1815 y se terminó de escribir un año más tarde. Su ambientación, con tanta importancia de los oficiales de la Armada británica, está situada en el periodo de paz que el país vivió entre junio de 1814 y febrero de 1815, uno de los pocos de los que disfrutó Jane Austen, cuya vida se desarrolló prácticamente en guerra. Napoleón estaba entonces en la isla de Elba y, de momento, los oficiales disfrutaban de un permiso. La guerra se reanudó cuando Napoleón se escapó de Elba y todos tuvieron que volver a sus acuartelamientos o puestos. El respeto con el que Jane Austen habla de los militares en esta novela dista mucho de parecerse a las alegres chanzas que les destina en Orgullo y Prejuicio, pero es que la percepción de la sociedad había cambiado con respecto a sus fuerzas armadas. En Orgullo y Prejuicio tenemos a los casacas rojas acuartelados cerca de la casa de los Bennet, haciendo de las suyas con las jóvenes damitas y, en muchos casos, pasándose de la raya. Incluso había quien no hacía para nada honor a su rango ni a su uniforme. Aquí las cosas son muy diferentes. 

Hay otra circunstancia que merece la pena destacar acerca de la escritura de este libro. Durante su redacción Jane Austen estaba ya gravemente enferma. Los investigadores actuales dudan sobre si padecía el mal de Addison o un cáncer en forma de Hopkins. En todo caso, la muerte le llegó en 1817, sin ver su libro publicado y tras pasar etapas muy duras desde el punto de vista de la salud. Ya vivía en Chawton Cottage, la casa que le había cedido a ella, su madre, su hermana y una amiga, uno de sus hermanos, pero, en realidad, Jane Austen no tuvo nunca una verdadera casa, un verdadero hogar del que se pudiera considerar dueña y señora. Aunque no era dada a la queja, sí es verdad que en sus libros el hogar tiene un enorme significado y en Persuasión aún más, porque Anne Elliot no tiene casa propia, no tiene un sitio de referencia al que pueda llamar suyo. Escribir en condiciones de salud precaria y en un entorno en el que solo le pertenecía la esquina de la habitación donde escribía, y eso de prestado, no fue obstáculo para que su talento ya maduro saliera por todos los rincones del libro. 

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