Georgianas y victorianas
Jane Austen vivió durante la llamada "época georgiana" (1714-1830 ó 1837), cuyo nombre obedece a que en ella reinaron unos cuántos Georges. George I, George II, George III y George IV, además de Guillermo IV, que rompió la racha de los Georges y que dio paso a la reina Victoria y, con ella, a la "época victoriana" (1837-1901).
Dentro de la "época georgiana" se encuentra un período más pequeño en el que tuvo lugar la regencia del Príncipe de Gales, que luego sería George IV, debido a que su padre no estaba en condiciones para reinar. Es este Regente el que recibiría la dedicatoria de "Emma" por parte de Jane Austen. Este período Regencia abarca desde 1811 y 1820, precisamente los años en los que Austen publicaría sus novelas, aunque algunas de ellas fueran escritas con anterioridad. La Regencia es, en realidad, un tránsito entre la época de los Georges y la reina Victoria, con el añadido del período del rey Guillermo en el que se introdujeron ya algunas modificaciones en el orden político que afectarán al país.
Resulta muy interesante constatar los cambios profundos que se producen entre la sociedad georgiana (y dentro de ella la de la Regencia) y la victoriana. Estos cambios se manifiestan en todos los órdenes de la vida porque nos hallamos ante un telón de fondo histórico muy convulso, lleno de nuevas manifestaciones socioeconómicas y, por tanto, de nuevas costumbres y modas. Jane Austen es una escritora típicamente georgiana y, en cambio, las hermanas Brontë, por poner un caso muy conocido, son victorianas. El análisis de sus obras nos traerá enseguida las diferencias entre ellas.
Una simple ojeada a estas ilustraciones nos va a mostrar algunas diferencias estéticas referidas, por ejemplo, a la moda femenina. La primera es de la época victoriana y la segunda de la georgiana. Fijémonos en las mangas (cortas y de farol en las georgianas, largas y de hombro caído en las victorianas), en el talle (alto, al estilo imperio en las georgianas y en la cintura, con un ceñidor, en las otras), en el frunce del vestido (prácticamente ninguno en las primeras y plisado o fruncido en las segundas, al salir el corte de la cintura), en los escotes (mucho más destacados en las primeras, más recatados en las segundas). La moda georgiana obedece a los dictados de la moda francesa, es más fresca, descocada, más alegre diríamos. Las muselinas colocadas en capas superpuestas van a dar lugar a tejidos más espesos y menos transparentes. La moda victoriana es mucho más sobria siguiendo lo que impondrá en su reinado la propia Victoria. Demasiadas veces en la historia la moda femenina es un trasunto de lo que ocurre en la sociedad. También la literatura lo es.



