Paseando por Bath


La arquitectura de la época georgiana es de estilo neoclásico, reviviendo las formas constructivas de Andrea Palladio. Esta es la corriente principal, porque hay otra, más minoritaria, la neogótica. Los arquitectos más importantes fueron Iñigo Jones, Robert Adam, James Gibbs y Sir William Chambers. Esta es la época también en la que se crea el llamado "jardín inglés", muy natural, lleno de árboles y flores silvestres, nada que ver con el artificioso "jardín francés". 

El Royal Crescent, construido entre 1767 y 1774, en la ciudad balnearia de Bath, es un ejemplo muy destacado de esta arquitectura georgiana, en su versión palladiana. Se trata de un semicírculo formado por casas adosadas. Las casas presentan una fachada trasera puramente doméstica y otra delantera en la que se guarda la unidad arquitectónica y simula un solo edificio. Su diseñador y arquitecto fue John Wood el Joven, que lo concibió como una gran plaza central con césped rodeada por el semicírculo construido

La ciudad de Bath fue un centro turístico de gran importancia en esta época. Allí estuvo viviendo Jane Austen unos seis años, los menos prolíficos en cuanto a su escritura según parece, y allí se desarrolla la acción de algunas novelas o fragmentos de ellas. En Emma, por ejemplo, la acción no transcurre en Bath pero se menciona este sitio cuando se habla de que el señor Elton, desengañado por el rechazo de Emma a sus pretensiones matrimoniales, se marcha a Bath a buscar esposa. Era el lugar ideal, lleno de familias que iban a tomar las aguas termales y los barros, muchachas casaderas, bailes y reuniones sociales. 

Una parte de la acción de Persuasión se desarrolla en la ciudad de Bath, hoy perteneciente al condado de Somerset y antiguamente al de Avon. Jane Austen no tenía esta ciudad en buen concepto y su vida allí no fue feliz. Tampoco la inspiración se vio favorecida por la vida en esa ciudad, tan ajetreada y tan llena de convenciones sociales, idas y venidas y casas de alquiler, poco favorables a encontrar ese rincón personal, esa habitación propia, que demandaba Virginia Wolf para cualquier mujer que quisiera escribir ficción. 

Para Anne Elliot, Bath no era tampoco un lugar agradable. "La casa que Sir Walter había tomado en Camden Place era soberbia y majestuosa, como correspondía a una persona de su importancia, y tanto él como Elizabeth estaban muy satisfechos de ella. Anne entró en la mansión con el corazón sobrecogido por la tristeza. Presentía una reclusión de muchos meses y se decía: "!Oh, cuándo saldré de aquí!"..."

Ella echaba de menos Kellynch Hall, la casa de su infancia y primera juventud, que hubieron de abandonar debido a la mala administración que hacía su padre de su hacienda. También amaba la tranquilidad de Uppercross, la casa de los Musgrove. Sin embargo, el aire artificial de Bath no casaba con su espíritu ni con su forma de ser. Le parecía ostentoso y lleno de una apariencia frívola cuando no falsa. En esto, Austen traslada a la heroína de Persuasión su propia forma de pensar. 


Los baños termales, de origen romano, son la causa del asentamiento en Bath, desde muy antiguo, de un núcleo poblacional importante. En la época de Jane Austen estaba ya muy de moda acudir a tomar esas aguas y a recibir tratamiento para diversas dolencias. Así las familias alquilaban casas y pasaban allí largas temporadas, sobre todo en el invierno, cuando Londres presentaba un clima más riguroso y ya no existía la atracción de las zonas de costa. De esa manera Bath acumuló en ese tiempo un número de habitantes muy superior al de otras ciudades de Inglaterra, a pesar de la humedad que se respiraba y aún se respira por la ciudad, debido a la existencia de aguas subterráneas por doquier y al aire casi decadente de su arquitectura. Ese aire turístico se sigue manteniendo en la actualidad, a lo que se añade una intensa actividad cultural y universitaria. 


Bath es la ciudad más romana de toda Inglaterra y eso se observa en su perfil arquitectónico, en la disposición de sus calles y en su historia. El problema de la ciudad, algo que se observa en los libros de Austen que tratan de ello, es que allí la vida era cara, se gastaba mucho, porque había muchas tiendas para comprar, relaciones sociales a las que invitar, bailes a los que acudir, vestidos que lucir como novedad y, en suma, tantas distracciones que hacía imposible llevar una vida austera. Y los problemas económicos de los Elliot no podían, desde luego, paliarse estando en este centro del lujo y la diversión.

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