Nombres propios
(Foto: Louise Dahl-Wolfe) La importancia que tiene en Jane Austen la elección de los nombres propios de sus personajes ha sido ya someramente señalada en algunos comentarios sobre su obra. Como en tantas otras cosas, Austen se separó de la costumbre que existía en la literatura de su época y que consistía en dar a los protagonistas nombres absolutamente llamativos y poco usuales, para usar otros sencillos, comunes y populares. Catherine, Anne, Elizabeth, por ejemplo, que eran los nombres que más se repetían en las niñas de la época Regencia, aparecen en tres de las protagonistas de sus obras y también están otros como Mary, Jane o, en los hombres, Charles, Thomas o John. El uso de los nombres propios no es baladí en su caso. Se trata de ser natural, de acercarse a la vida cotidiana de la gente de la clase media rural que retrata en sus obras. Y, sobre todo, de alejarse de esos nombres cursis y romanticones que estaban de moda antes de ella y que aparecen en la literatura q...














